Lo más bonito de Ver para Crecer…

Levántate pronto -más de lo habitual-, coge la maleta, ve a la estación o el aeropuerto, llega al lugar de la intervención, recibe a los ópticos que nos ayudarán en la campaña, descarga las cientos de monturas, abre la caja voluminosa que transporta todo el material y móntalo en la sala, recibe a los medios -cosa muy importante si queremos que nuestra labor llegue cada vez a más gente- y habla con ellos, escucha, conoce, habla y ayuda a los beneficiarios/as, primero por auto, luego pasa con cada óptico/a y finalmente a nosotras, donde asesoramos, nos convertimos en “vendedoras” de sueños a realizar. Tras 100 personas recoge todo el material y vuelve a casa a descansar.

Parece costoso, ¿verdad? Pues para nosotras son los mejores días, volvemos derrotadas, los pies no nos responden pero volvemos con una sonrisa tras recibir las de cientos de personas sin recursos a las que conseguimos ayudar ofreciéndoles revisiones visuales y gafas graduadas de manera gratuita. Ver sus caras no tiene precio, muchos con vergüenza de verse con gafas por primera vez, otros agradecidos enormemente porque las suyas estaban rotas, rayadas, viejas y su graduación estaba ya obsoleta…pero todas y cada una de las personas que hemos atendido en estos dos años de vida de nuestro precioso proyecto Ver para Crecer, nos ha hecho crecer a nivel personal y profesional. No es la ayuda que ofrecemos sino lo que recibimos, sus ganas a pesar de las condiciones, su alegría a pesar de vivir en la calle, de ver mermados sus derechos…nos transmiten esa valentía y fortaleza así que, ¿quién sale ganando en estas intervenciones?

Es invertible, con esto que os contamos, que, durante el camino de vuelta, analices la suerte que tienes por tener un trabajo que te permite ayudar a personas con problemas graves e incidir en sus vidas, a poquitos -porque aún somos pequeños-, siendo cada vez más grandes…porque como dijo Eduardo Galeano: “gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.

VER PARA CRECER

Sara y Carmen

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