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Salek en Noticias de Navarra
Noticias de Navarra ‘VACACIONES EN PAZ’

Salek, el niño saharaui que vio la luz en Navarra

Llegó este verano con discapacidad y casi ciego, y recuperó la visión en la óptica ezpeleta, de la fundación cione ruta de la luz

ANA IBARRA – Sábado, 8 de Septiembre de 2012 – Actualizado a las 05:07h

SALEK Yahdih no podrá ver todavía la tierra prometida, el Sáhara, pero sí poner caras a sus amigos, a su familia y a los alegres colores de las malfas que visten las mujeres en los campos de refugiados. Vino de un desierto oscuro como la noche y ha despertado a la luz del día en su visita a Navarra. Este niño discapacitado de 14 años llegó a la Comunidad Foral el pasado mes de junio de la mano del programaVacaciones en Paz y a través de la ONG ANAS (Asociación Navarra de Amigos del Sáhara). Después de una revisión visual en una de las ópticas de la Fundación Cione Ruta de la Luz, se le detectaron 21 dioptrias de miopía en cada ojo. Una tarde de agosto, en Pamplona, el niño comenzó a distinguir los objetos y colores que vio, por primera vez en su vida con total nitidez, cuando recibió sus gafas correctoras.

“Antes de que lleguen mantenemos una reunión informativa con los padres de acogida en la que les recordamos las ópticas a las que pueden llevar a los niños a revisarse la vista y recibir unas gafas de forma gratuita en caso necesario”, explica Carol García. Concretamente, en Navarra son Óptica Julio Ezpeleta, Centro Óptico Pedro Duc, Óptica Mendillorri y Óptika Ostargi. “Son todos unos profesionales increíbles. Además de un examen exhaustivo, los ópticos son muy cariñosos con los niños”, añade.

Como cada año, además de los pequeños que pasan el verano en las casas de familias navarras, llega también un grupo de menores con algún tipo de discapacidad que son atendidos por monitores especializados en un piso de acogido gestionado por la misma asociación y cedido por el Ayuntamiento de Berriozar. Este fue el caso de Salek, que aterrizó de Zaragoza procedente del campo de refugiados de Tinduf. Además de su discapacidad, era evidente que padecía también una patología visual notable. “Sin embargo, había desarrollado una intuición especial para desplazarse, de manera que nunca pensamos que su defecto fuera tan grave. Se movía con bastante autosuficiencia, cuando en realidad estaba prácticamente ciego”, reitera. El niño no veía desde muy pequeño, “no podía caminar hasta los siete años y sufre una minusvalía física y psíquica. Aunque se arreglaba, tenía dificultades por ejemplo para bajar los escalones. Julio, el oculista, nos dijo que aquí hubiera estado vendiendo cupones, en una silla de ruedas”.

Salek visitó la óptica de Julio Ezpeleta para ser sometido a una completa revisión ocular. “Cuando finalizamos el examen, con la dificultad añadida del idioma, constatamos que tenía 21 dioptrías en cada ojo”, afirma el técnico. Los cristales de este calibre, por ser una graduación fuera de los parámetros normales, son de fabricación específica. No se encuentran en stock. De este modo, la Fundación Cione Ruta de la Luz inició gestiones para conseguirlos que no tardaron en fructificar. Fue la empresa IOH, especializada en estos casos, la que respondió a la solicitud. Precisamente por su condición de extraordinarias, las gafas de Salek fueron las últimas en llegar a Pamplona, pero lo hicieron a tiempo. “Salek estaba nervioso. Nos preguntaba mucho por ellas al ver que otros niños con defectos refractivos más frecuentes ya habían recibidos las suyas”, recuerda Carol. Por fin, la llamada de Julio unos días antes del regreso a Tinduf propició la segunda visita. “Los niños saharauis son hieráticos a la hora de expresar sus sentimientos. Al principio no hubo euforia”, relata el óptico. Fue después, en compañía de sus monitores, cuando Salek mostró una reacción que jamás olvidarán quienes la presenciaron. “Aquí salía al balcón y veía las hojas de los árboles y todo le sorprendía. No quería que le ayudases a caminar… No paraba de ver las fotos de cualquier periódico, revista o folleto. Cuando llegó a casa, lloraba de alegría”, relata Carol. ANAS viajará a finales de año a los campamentos para hacer un seguimiento de estos niños. Salek acude a un centro de educación especial, y ahora se le abre un futuro luminoso.